Como nos recuerda la escuela
de Francfort, los medios de comunicación participan del sistema capitalista y
son una herramienta más crear falsas necesidades a los individuos. La
publicidad ha invadido nuestras vidas. Cada instante estamos rodeados de
mensajes que intentan sobresalir sobre los otros; es una guerra continua. Por
esta razón, a veces las marcas dejan de lado incluso la integridad humana para alcanzar
su objetivo: mayores cotas de conocimiento y consumo.
Sometida a este aluvión de información continua, no podría
recordar haber visto esta imagen específica de Dolce & Gabbana en alguna
ocasión, me resulta muy parecida a otras que haya podido ver de esta casa o tal
vez de otras. Lo que sí tengo claro es que no había visto antes la publicidad
de la PlayStation Portable White porque me parece ingeniosa y llamativa, con lo
que, de haberla visto, la recordaría.

Esta es una primera reflexión, sin hurgar más en el
significado de las imágenes y, por supuesto, teniendo en cuenta que cada uno
realizará su propia descodificación de los mensajes. El anuncio de la
playstation portátil blanca me ha parecido atractivo y elocuente. Han sabido
resaltar el color blanco, que es el protagonista de la campaña, a través de una
mujer de aspecto guerrero, teniendo en cuenta que el blanco suele ser mejor
recibido entre el público femenino y que esa estética puede resultar agradable
para las consumidoras de tan conocidas videoconsolas. Mientras este es mi criterio sobre dicha
publicidad, personas de otras culturas se han sentido atacadas al ver el
anuncio como simbolismo de preponderancia de la raza blanca sobre la negra. Todavía
conociendo esta crítica, no siento cambiar de parecer, ya que he crecido en un
país donde la inmigración ha llegado relativamente tarde, por lo que no he convivido
con los conflictos de razas, ni la lucha de los negros por conseguir la
igualdad, como los ha vivido Estados Unidos, por ejemplo. La visión de cada
persona estará condicionada por el momento y el lugar en el que se haya criado
(su cultura), además de una multitud de factores que hayan influido en su
educación. Debo achacar entonces a mi condición de mujer contemporánea, la idea
de sexismo facilón que me ha transmitido la campaña de la firma Dolce &
Gabbana, dirigida a los aspirantes a macho
alfa. Supongo que el hecho de que hayan sido denunciadas solamente me ha
hecho reflexionar y reafirmar mis pensamientos.

Si tenemos en cuenta que todavía vivimos bajo una ideología patriarcal, las mujeres serán consideradas como colectivo débil, al igual que el pobre, al que le será recordada su condición social constantemente, a través de la hegemonía reflejada en los medios. Nunca he considerado beneficiosa la censura, pero tampoco apoyo ninguna manifestación que denigre la condición humana, y si el único método para evitarlas ahora mismo es recurrir a determinadas organizaciones, que así sea.
Creo firmemente que el camino hacia la igualdad no se
recorre a través de la imposición de cuotas, cepos a la imaginación, o demostración
de poderes indiscutibles, sino por medio de la educación. El feminismo se
refiere a la igualdad de derechos de mujeres y hombres, no al dominio del sexo
femenino y parece absurdo que una cuestión como esta, que debiera ser
estipulada de manera innata, se haya convertido en un ideal tan complejo de
alcanzar. Como dijo Lidia Falcón, “el feminismo es una ideología, no una
condición biológica”, por eso las cuotas obligatorias no son positivas si las
mujeres que han sido colocadas en ciertos puestos, como representación de un
colectivo débil (así como minusválidos o raza negra), no comulgan con esa
filosofía de igualdad y respeto a la mujer. Por otra parte, sí son de ayuda las
mujeres que han ido demostrando competencia a través de sus propios méritos y
que han sabido implantar el respeto a su feminidad, así como los hombres que
apoyan la igualdad entre seres humanos.
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