domingo, 31 de marzo de 2013

TEXTOS MEDIÁTICOS


Como nos recuerda la escuela de Francfort, los medios de comunicación participan del sistema capitalista y son una herramienta más crear falsas necesidades a los individuos. La publicidad ha invadido nuestras vidas. Cada instante estamos rodeados de mensajes que intentan sobresalir sobre los otros; es una guerra continua. Por esta razón, a veces las marcas dejan de lado incluso la integridad humana para alcanzar su objetivo: mayores cotas de conocimiento y consumo.

            Sometida a este aluvión de información continua, no podría recordar haber visto esta imagen específica de Dolce & Gabbana en alguna ocasión, me resulta muy parecida a otras que haya podido ver de esta casa o tal vez de otras. Lo que sí tengo claro es que no había visto antes la publicidad de la PlayStation Portable White porque me parece ingeniosa y llamativa, con lo que, de haberla visto, la recordaría.

          A simple vista, la primera imagen ha conseguido captar mi atención mucho más que la segunda. Creo que han sabido jugar bien con los colores y plasmar el mensaje a transmitir, mientras que en la segunda no tengo muy claro qué es exactamente lo que pretenden vender. Puede que sólo quieran recordarnos la marca que ya cuenta con un reconocimiento internacional.

            Esta es una primera reflexión, sin hurgar más en el significado de las imágenes y, por supuesto, teniendo en cuenta que cada uno realizará su propia descodificación de los mensajes. El anuncio de la playstation portátil blanca me ha parecido atractivo y elocuente. Han sabido resaltar el color blanco, que es el protagonista de la campaña, a través de una mujer de aspecto guerrero, teniendo en cuenta que el blanco suele ser mejor recibido entre el público femenino y que esa estética puede resultar agradable para las consumidoras de tan conocidas videoconsolas.  Mientras este es mi criterio sobre dicha publicidad, personas de otras culturas se han sentido atacadas al ver el anuncio como simbolismo de preponderancia de la raza blanca sobre la negra. Todavía conociendo esta crítica, no siento cambiar de parecer, ya que he crecido en un país donde la inmigración ha llegado relativamente tarde, por lo que no he convivido con los conflictos de razas, ni la lucha de los negros por conseguir la igualdad, como los ha vivido Estados Unidos, por ejemplo. La visión de cada persona estará condicionada por el momento y el lugar en el que se haya criado (su cultura), además de una multitud de factores que hayan influido en su educación. Debo achacar entonces a mi condición de mujer contemporánea, la idea de sexismo facilón que me ha transmitido la campaña de la firma Dolce & Gabbana, dirigida a los aspirantes a macho alfa. Supongo que el hecho de que hayan sido denunciadas solamente me ha hecho reflexionar y reafirmar mis pensamientos.
           
Si tenemos en cuenta que todavía vivimos bajo una ideología patriarcal, las mujeres serán consideradas como colectivo débil, al igual que el pobre, al que le será recordada su condición social constantemente, a través de la hegemonía reflejada en los medios. Nunca he considerado beneficiosa la censura, pero tampoco apoyo ninguna manifestación que denigre la condición humana, y si el único método para evitarlas ahora mismo es recurrir a determinadas organizaciones, que así sea.

            Creo firmemente que el camino hacia la igualdad no se recorre a través de la imposición de cuotas, cepos a la imaginación, o demostración de poderes indiscutibles, sino por medio de la educación. El feminismo se refiere a la igualdad de derechos de mujeres y hombres, no al dominio del sexo femenino y parece absurdo que una cuestión como esta, que debiera ser estipulada de manera innata, se haya convertido en un ideal tan complejo de alcanzar. Como dijo Lidia Falcón, “el feminismo es una ideología, no una condición biológica”, por eso las cuotas obligatorias no son positivas si las mujeres que han sido colocadas en ciertos puestos, como representación de un colectivo débil (así como minusválidos o raza negra), no comulgan con esa filosofía de igualdad y respeto a la mujer. Por otra parte, sí son de ayuda las mujeres que han ido demostrando competencia a través de sus propios méritos y que han sabido implantar el respeto a su feminidad, así como los hombres que apoyan la igualdad entre seres humanos.

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